La revisión de horas extras debe comenzar por la jornada legal o convencional aplicable, el horario pactado y el horario real. Trabajar de noche, en un feriado, durante una guardia o fuera del horario habitual no produce siempre la misma consecuencia. También importa si existe trabajo por equipos, jornada parcial, descanso compensatorio, convenio colectivo o un sistema escrito de compensación compatible con la normativa vigente.
Trabajo nocturno. La jornada íntegramente nocturna y la jornada mixta tienen reglas específicas. Para reconstruirla se necesitan turnos, fichadas, logs, cronogramas y recibos, además de identificar el convenio.
Sábados, domingos y feriados. El recargo no depende sólo del nombre del día. Hay que revisar jornada semanal, descanso, prestación efectiva y liquidación. La página debe evitar la fórmula simplista “todo sábado se paga doble”.
Guardias y disponibilidad. Diferenciar presencia efectiva, guardia pasiva, tiempo de respuesta, restricciones impuestas y convenio. Un teléfono encendido fuera de horario no prueba por sí solo toda una jornada; las intervenciones, órdenes y frecuencia aportan contexto.
Registros en poder de la empresa. Relojes, control de accesos, VPN, sistemas de tickets, GPS corporativo, cámaras, caja y planillas pueden ayudar a reconstruir la jornada. El trabajador no siempre posee esos registros, por lo que conviene identificar qué sistema existía, quién lo administraba y durante cuánto tiempo conserva datos.